A Casa José Saramago

Nos hace mucha ilusión recibir vuestras impresiones sobre la visita a "A Casa", en pocas fechas vamos a preparar un espacio para facilitarlo, mientras aprovechamos para recoger este bonito artículo publicado en el blog de El Carpintero Travieso:

Es en Tías es donde podemos encontrar la casa del escritor y premio nobel portugués José Saramago, el cual vivió en Lanzarote desde1994, hasta su muerte en 2010. La visita se realiza a la que fue su casa, que esta unida a la de su hermana, y a la biblioteca que se encuentra en un edificio separado. Se realiza en todo momento acompañado por un guia que va explicando la vida de José y su esposa en Lanzarote, la casa solo se ha modificado lo justo, para atenerse a las normativas vigentes.

 

Alfombra del recibidor hecha con piedra volcanica

 

Así todos los objetos y muebles son los que acompañaron al escritor en su día a día en la casa. Muchos de los objetos y cuadros de la vivienda están relacionados con varios de los libros que escribió Saramago. En el recorrido por la cocina nos podemos encontrar con el perro que tuvo de compañía, que es ya bastante mayor, y es el momento en el que al visitante se le ofrece un café portugués, para luego ya seguir hacia el jardín, un jardín que también tiene sus historias.

 

Despacho de la casa donde trabajaba el escritor


Saliendo del jardín se atraviesa la calle y nos vamos a la biblioteca. La biblioteca se nutrió de todos los libros que tenia José Saramago y su mujer, Pilar del Río, en total hay unos 14.000 libros en varios idiomas, en dicha biblioteca escribió Saramago sus dos últimos libros. En el mismo edificio también hay un par de salas que deberían de haber sido para la fundación, pero al trasladarse esta a Lisboa, se les cambio su uso, en una puedes esperar hasta que empieza la visita y la otra es una pequeña tienda donde comprar la obra del escritor.

Visita muy recomendada para los amantes de la literatura o los simples turistas, situándose fuera de las rutas mas habituales del turismo en la isla. Atención muy personalizada al realizarse con guia, y en pequeños grupos, con gran cantidad de explicaciones sobre la casa, así como el porque de una gran cantidad de objetos que están en ella. Muchos de estos objetos tienen relación con los libros que escribió Saramago, con su Portugal natal,  y con escritores y pintores portugueses.

Con un disco, 'El murmullo del fuego', y un libro, 'Amor a lo diminuto'. Así vuelve Dani Macaco tras una temporadita viajando por le mundo. "Viajo por trabajo y toco por muchos países por placer, pero cuando viajo intento ver lo que pasa a mi alrededor con humildad e impregnarme de eso", explica el artista. Acto seguido, añade: "Lo que me importa es hacer canciones que transmitanan reír, llorar o te produzcan algo".

Con ese objetivo nació 'El murmullo del fuego', que arranca con la voz del desaparecido José Saramago. "Yo era fan de Saramago y casualidades de la vida Pilar (su viuda) y yo nos conocimos porque a ellos les gustaba Macaco", relata el cantante. "Entonces el atrevimiento de pedirle esta voz para empezar, que es una frase en portugués de 'El viaje del elefante' y que tiene mucho que ver con lo que quiero decir en 'El murmullo del fuego'; se me caían las lágrimas cuando me dijo que sí, porque las palabras del maestro no tienen maquillaje", prosigue. Lee la noticia completa aquí.

 

"Claraboya", novela inédita de José Saramago, Telediario - RTVE.es A la Carta

www.rtve.es

Hoy se publica una novela inédita de José Saramago, casi dos años después de su muerte. Se titula "Claraboya" y el Premio Nobel la escribió en 1953. La envió a una editorial, pero ésta la rechazó. Ver vídeo.

 

 

Presentación del libro Claraboya de José Saramago

El libro perdido del Premio Nobel portugués sale a la luz 59 años después.

El próximo sábado 17 de marzo, a las 13:00 horas, tendrá lugar en la Casa Museo José Saramago la presentación de Claraboya, la novela perdida de José Saramago, que Alfaguara publica 59 años después de su escritura. La rueda de prensa de este importante acontecimiento literario contará con la participación de Pilar del Río, compañera del Nobel portugués y traductora de su obra.

En 1953, José Saramago escribió Claraboya, y le entregó el manuscrito a una editorial pero no obtuvo respuesta hasta cuarenta y seis años más tarde: la novela había aparecido en una reorganización de los archivos de la editorial.

En aquel momento, Saramago decidió que la novela no se publicaría mientras viviera.

Ahora, Alfaguara recupera esta historia de un edificio en el que viven seis familias humildes cuyos miembros «se ven sucesivamente envueltos en un enredo», según palabras del propio autor. Un libro que plantea, como el mismo Saramago señaló, aspectos que están relacionados con su modo de de ver el mundo y de escribir, y que anuncian al escritor que iba a ganar el Premio Nobel.

A las 12:45 horas tendrá lugar la sesión para la prensa gráfica (fotógrafos y televisiones). Se podrán tomar imágenes del primer borrador de la novela, del manuscrito final que la editorial le devolvió tantos años después y del cuaderno en el que José Saramago fue tomando notas y apuntes durante su escritura.

A las 13,00 horas se realizará la presentación a cargo de la periodista Pilar del Río, viuda del escritor.

En marzo nace Claraboya en castellano y en catalán. Para España y Latinoamérica. La Editorial Alfaguara pidió a varios escritores de Europa y América que opinaran sobre el libro del escritor José Saramago cuando joven. Este es el resultado. VER VÍDEO.

La historia del libro contada por Juan Cruz en el diario El País:

Los cuadernos de Lanzarote

12 de febrero de 1993.  Al tercer día de llegar a su casa en Tías piensa:

“Una vida entera para llegar aquí” Pero aquí estoy, como aquel día en el que, transportado de alegría, puse el pie en lo alto de la Montaña Blanca.


9 de Mayo de 1993. Cuadernos de Lanzarote I.

Subí ayer a la Montaña Blanca. El alpinista del cuento tenía razón: no hay ningún motivo serio para subir a las montañas, salvo el hecho de que ellas están ahí. Desde que nos instalamos en Lanzarote venía diciéndole a Pilar que subiría a todos estos montes que tenemos detrás de la casa, y ayer, para empezar, me atreví con el más alto de ellos. Es cierto que son apenas 600 metros por encima del nivel del mar, y en vertical, a partir de la falda, serán unos cuatrocientos, ni siquiera, pero este Hilary ya no es ningún niño, aunque sea todavía muy capaz de suplir por la voluntad lo que le vaya faltando de fuerzas, pues verdaderamente no creo que sean tantos los que, con esta edad, se arriesgasen, solos, a una ascensión que requiere, por los menos, unas piernas firmes y un corazón que no desista. La bajada, hecho por la parte de la montaña que da hacia San Bartolomé, fue dificultosa, bastante más peligrosa que la subida, dado que el riesgo de resbalar era constante.
Cuando, por fin, llegué al valle y a la carretera que va para Tías, las tan firmes piernas mías, con los músculos endurecidos por un esfuerzo para el que no habían sido preparadas, más parecían tarugos que piernas. Aún tuve que caminar unos cuatro kilómetros para llegar a casa. Entre ir y volver habían pasado tres horas. Me acuerdo de haber pensado, mientras subía: “Si caigo y aquí me mato, se acabó, no haré más libros”. No hice caso del aviso. La única cosa realmente importante en aquel momento era llegar a la cima.


11 de Mayo 1993. Cuadernos de Lanzarote I.

No desperté en el día 15, pero muevo las piernas mucho mejor. Los fémures han vuelto a su íntegra y aplomada naturaleza y, por tanto, dejé de caminar como si necesitando de muletas intentase andar sin ellas. Por la mañana fuimos de compras al pueblo. La Montaña Blanca estaba allí, parda, alta, seca, con su embozo de rocas agujereadas, y yo dije, contento como un chavalín a quien hubiesen dado el juguete deseado: “Aquélla ya la conozco”. Repuesta de Pilar: “Pues sí, y ya que quisiste empezar por la más alta ya no necesitas escalar ninguna más”. Es capaz la andaluza de tener razón: está claro que Hillary, el otro, el auténtico, después de haber puesto el pie en la cima del Everest, no se rebajaría a venir a Lanzarote para subir la Montaña Blanca…


20 de enero de 1996. Cuadernos de Lanzarote II.

Cristina Durán vino a Lanzarote para hacerme una entrevista destinada a periódico O Estado de Sâo Paulo, del que es corresponsal en Portugal. La llevé a Timanfaya, mucho más sorprendido viajero yo que ella, a la vista de una isla que apenas podía reconocer, toda cubierta de verde gracias a las lluvias que han caído, verde como nunca la vi desde que aquí estoy. Me acordé entonces del poeta brasileño Ribeiro Couto, leído hace muchos y muchos años, y que la memoria, vaya usted a saber por qué, guardó el poema que comienza con estas palabras: “Llueva. Cuando llueve es que el tiempo es bueno”. No necesitan decirme que no es así en todos los lugares, pero en Lanzarote sólo lo puede saber verdaderamente quién aquí vive.


31 de Marzo 1996. Cuaderno de Lanzarote II.

Ray-Güde desembarcó hoy con su familia. Con ella vienen Dietz, que es el marido, y los hijos, Niki y Moritz. Vienen a pasar una semana con nosotros, lejos de las nieves y de los fríos alemanes. Nada más llegar me avisó de que quería hacerme una entrevista para una revista suiza y que tenemos muchos otros asuntos de trabajo: contratos, traducciones, opciones… Espero que el ambiente de Lanzarote la distraiga un poco de las preocupaciones profesionales: dentro del cráter roto de El Cuervo, sin darnos demasiada cuenta, muchas cosas se tornan insignificante. Un volcán apagado, silencioso, es una lección de filosofía.